Cuando el reloj de Sol marcaba las 4 y 20 de la mañana, las lecheras se ponen en marcha para seguir la misma estrategia de las noches anteriores. 

Unos 100 asambleados continuaban reunidos junto a la salida de Cercanías mientras que otras personas paseaban por los alrededores y por la plaza. Comienza un nuevo desalojo. 

Una lechera llega por la calle Mayor junto al edificio de la Real Casa de Correos  y aparcan junto a la puerta principal. Del furgón se baja un grupo de agentes armados y con cascos. A los 30 segundos comienzan a llegar simultáneamente lecheras por todos los accesos a la plaza: por la calle Alcalá, del Carmen, Preciados,Carretas y Carrera de san Jerónimo. Algunas de ellas aparcan en batería al lado del Caballo y otras en fila enfrente de la Mayorquina. 

Los agentes comienzan a bajar de los furgones en grupo desde diferentes frentes y se dirigen hacia donde se encontraban unos 100 asambleados. Muchos de los presentes se apresuran todos juntos en la misma direccion, hacia la calle montera y calle del Carmen, mientras otros permanecen sentados. Los policias desalojan la plaza, arrastrando a uno de ellos por el suelo hasta que una compañera  interviene, se la llevan a la fuerza dos policías y la meten  dentro del furgon. La primera detenida de la noche. Mientras tanto, los asambleados se atrincheran en la entrada a Sol por la calle Montera frente a un ejercito de decenas de policias al grito de “estas son nuestras armas”. Los policias empiezan a presionar hasta que el grupo de manifestantes se movilizan hacia Callao. Los agentes bloquean todos los accesos a la plaza armando filas y prohiben el acceso a todas las personas. 

El acceso de todas las calles está cortado para los transeúntes. Desde la calle Mayor comienzan a llegar personas que piden explicaciones a los agentes, quienes previamente han formado una hilera cortando la calle. Uno de ellos, sobre las 6.00 decide tumbarse delante de los agentes. Los accesos a la plaza siguen cerrados a las 6.20 de la mañana. Diez minutos después, comienzan a marcharse todos los furgones policiales. La plaza queda abierta al paso. 
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